Una sincera curiosidad

Durante algún tiempo de mi vida, he pensado de forma negativa sobre la curiosidad, sobre todo cuando durante mi infancia escuchaba frases como “la curiosidad mató al gato”, posiblemente ésta me dio un panorama desfavorable ante el tema. Sin embargo, con el pasar del tiempo, algunas experiencias vividas y alguno que otro Tedx visto, me he convencido que la curiosidad es una cualidad totalmente buena, si se sabe utilizar de forma correcta.

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Esta fotografía la tomé hace unas semanas, para Semana Santa en La Antigua Guatemala. Estaba, como todas las personas, pendiente de cuando pasara la procesión de San Cristobal. Hubo un momento en el que se me ocurrió voltear al lado contrario, fue entonces cuando vi la foto, un señor mayor, con esa mirada de curiosidad, en la espera de dicha procesión. Tenía la expresión total de esta cualidad, fue entonces cuando empecé a meditar sobre ella y darme cuenta de los cambios de opinión que había tenido al respecto.

Comencé creyendo que la curiosidad era un simple “ser shute” e invadir la privacidad de los demás. Sin embargo, ser shute y ser curioso no es lo mismo. El ser curioso radica, más que todo, en el sincero interés que se tiene con algo o alguien, ese afán de querer aprender, conocer, involucrarse, ser parte de algo que nos interesa. La curiosidad nos puede abrir muchas puertas, llevar a conocer muchas personas, ayudar a crear lazos fuertes que posiblemente nos ayudarán durante nuestra vida.

Los invito a aplicar la curiosidad en su vida, verán como este sincero interés les permitirá ampliar sus conocimientos sobre todas las cosas que les apasionan y contagiarlo a los demás. 

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